La Literatura Hereditaria: un nuevo organismo narrativo
Xiomy Arizai Contreras Rodríguez
Introducción
La literatura, por siglos, ha sido entendida como una expresión del yo, como una forma de contar desde la experiencia o de imaginar desde el deseo. Sin embargo, hay voces que no nacen solo del yo presente, sino de un linaje emocional profundo que atraviesa generaciones. Hay escrituras que no son solo individuales, sino heredadas. Este ensayo nace desde esa urgencia: la de nombrar una nueva forma de escritura que no se limita al trauma personal ni a la memoria individual, sino que recoge lo no dicho de quienes nos antecedieron y lo transforma en cuerpo, palabra y archivo.
Yo escribo desde mis vivencias, desde heridas propias, desde archivos emocionales que me pertenecen. La Literatura Hereditaria no es un género: es un organismo. Un sistema narrativo donde las emociones, las pérdidas y los silencios se transmiten como un código genético literario. A veces aparecen activados por libros, a veces por gestos, a veces por silencios. Pero siempre, la voz que los convierte en palabra es mía.
1. El concepto y su origen
Esta teoría nace a partir de fundamentos que he ido desarrollando en paralelo a la estructura clásica. Aristóteles dividió la literatura en cuatro géneros: épico, lírico, dramático y didáctico. Pero omitió uno. Y es justo ahí donde comienza este viaje: con la catarsis.
Aristóteles definió la catarsis como la purga, el efecto emocional que experimenta el lector tras un proceso de identificación y liberación. Una purificación. Un cierre. Era.
Pero, ¿y si la catarsis no fuera el final de algo, sino el inicio de otra cosa no explorada?
La Literatura Hereditaria propone un linaje emocional que nace precisamente desde esa apertura que deja la catarsis. Un umbral. Un espacio donde no se purga para terminar, sino que se resurge para continuar.
2. Fundamento filosófico: la catarsis como punto de entrada, no de escape
La Literatura Hereditaria se sostiene sobre una relectura de la catarsis aristotélica. En lugar de concebirla como el final purificador de una experiencia trágica, la colocamos como puerta de entrada a una escritura que permanece.
La catarsis no limpia: abre.
No expulsa: conecta.
No termina: hereda.
“La catarsis sin contención puede ser letal”.
Es ahí donde nace este nuevo lenguaje literario: cuando el sentimiento que deja un libro, una autora, un silencio o una muerte no se agota en quien lo sintió primero, sino que se transfiere, se muta y vuelve a escribirse en otro cuerpo. La autoría no se pierde, se multiplica en el sentimiento. Las letras por sí solas no se transmiten. Lo explicaré en el siguiente punto. Porque todo esto surge como una necesidad que sentí después de leer a Anne Sexton.
La Literatura Hereditaria no parte del olvido, sino del registro emocional. El archivo no es solo documental: es sensorial, sentimental, estructural. Un linaje no se hereda solo por palabras, sino por el modo en que esas palabras nos modifican.

Fémina 2. Gilberto Bustos Avendaño
3. La detonación emocional: cuando un verso ajeno desentierra lo propio
La Literatura Hereditaria no nace siempre desde la historia conocida, sino desde el estremecimiento. A veces, solo hace falta una palabra para que el linaje emocional se active.
En mi caso, fue en el último cuento de Transformations, de Anne Sexton. Hay una línea —apenas un susurro roto— donde la voz dice:
“¿Papá?”
Eso bastó. No fue un verso. Fue un disparo.
Esa palabra me llevó directamente a mi infancia, no como recuerdo, sino como revelación. No sabía que había una herida allí, y sin embargo, estaba. Lo que sentí fue una mezcla de impotencia, de deseo de protección, de dolor no nombrado. Sexton no me heredó su historia: me heredó el acceso a la mía.
Así surgió Conversaciones con una muerta que me entiende. No es una conversación con Anne. Es una conversación con la parte de mí que despertó gracias a ella. Tomé ocho de sus libros, pero no los interpreté: seleccioné los sentimientos que se reflejaban en los míos. Por cada uno, escribí un poema que no hablaba de ella, sino de mí. De lo que sus letras me activaron. De lo que mis silencios querían decir.
Los primeros poemas del libro están atravesados por esa herencia emocional. En ellos, Anne Sexton aparece como canal, como detonadora, como sombra. Pero hacia el final del libro, su voz se disuelve. En los últimos textos, aparece la mía. Ya no estoy traduciendo lo heredado: estoy escribiendo mi propia herencia emocional, mis propios “Trastornos de un sentir”.
Así, la catarsis se convierte en linaje.
Y el linaje, en literatura.
No para recordar lo vivido.
Sino para escribir lo heredado.
Xiomy Arizai Contreras Rodríguez, poeta, narradora y creadora transmedia nacida en México y actualmente radicada en Canadá. Contacto: xiomycontreras85@gmail.com
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Gilberto Bustos Avendaño, artista bogotano, en su obra de pequeño y mediano formato predomina la plumilla, donde se refleja la condición humana frente a la soledad y la muerte, el amor y el odio, el erotismo y los vicios del hombre, como independencia deseada, conseguida e impuesta en los continuos viajes de reminiscencia hacia el yo interior. Con ellas ha ilustrado revistas literarias, culturales y textos narrativos.